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Cerrar la brecha digital para los solicitantes de asilo en México

Larisa LARA-GUERRERO
30 Junio 2021

Cerrar la brecha digital para los solicitantes de asilo en México

Por Melanie Stanek

Picture: One Digital World Lab in Tijuana. Courtesy of the author

Imagen: Laboratorio de One Digital World en Tijuana. Cortesía de la autora.

Mucho antes de que el COVID-19 volviese virtual el mundo, ya había una brecha digital en la educación, especialmetne en contextos informales y de emergencia. Mi amigo y colega Casey Myers entendió esto. En 2017, Casey pasó un año como voluntario en Movement on the Ground, una ONG neerlandesa que presta servicios sociales y educativos a algunos de los miles de refugiados en los campos de Kara Tepe y Moria en Grecia, en el corazón de la “crisis migratoria” europea. Refugiados de Afganistán, Siria, Irak, Camerún y otros lugares se habían visto forzados a arrancar sus vidas de raíz. Una encuesta sencilla reveló un denominador común: todas las personas que Casey conoció en los campos de refugiados querían aprender inglés para conseguir un trabajo. Pero la mayoría de ellos nunca habían encendido un ordenador, no digamos ya aprendido a teclear, buscar en internet o utilizar plataformas digitales para el aprendizaje de idiomas. Aun así, se esperaba de ellos que presentasen documentos esenciales, buscasen empleo y se integrasen en una sociedad digital, todo esto sin que nadie les hubiese explicado nunca cómo hacerlo.

Algunas veces, las mejores soluciones son las más simples. En Grecia, la solución de Casey fue construir un laboratorio de informática dentro del campo y luego formar a los participantes en todos los aspectos, desde construir ordenadores hasta teclear, usar internet, crear currículos y direcciones de email y conectarse por Zoom. En 2019, Casey regresó a Grecia para lanzar un curso piloto de alfabetización digital en Samos. Más de 400 mujeres realizaron el curso y adquirieron las competencias para conectarse en la esfera digital. Mientras algunas siguen en Grecia, esperando por la reubicación, pueden dedicar parte de su tiempo para hacer cursos online y comunicarse con familiares y amigos por todo el mundo.

De media, un refugiado o asilado tarda siete años integrarse en su nuevo entorno después de reasentarse. No obstante, esta estadística no tiene en cuenta el tiempo y el esfuerzo que un solicitante de asilo necesita invertir para convertirse en refugiado o asilado, un estatus legal concedido por ACNUR o por agencias gubernamentales. En Estados Unidos y México, miles de solicitantes de asilo escapan en la actualidad del deterioro de las condiciones económicas y políticas en Centroamérica y Sudamérica, y en concreto de El Salvador, Honduras, Guatemala y Venezuela. La mayoría se marchan de manera precipitada, tras haber sido amenazados o haber sufrido una violencia terrible. Llegan a pie o en autobús a la frontera entre EE.UU. y México, donde tratan de solicitar asilo y ser admitidos en Estados Unidos. Muchos tienen ya a familiares o amigos cercanos residiendo allí.

Por desgracia, la realidad ha demostrado ser muy diferente. El año pasado, Estados Unidos invocó una medida de salud pública de hace décadas, conocida como Título 42, que dio al gobierno poderes extraordinarios para expulsar a todos los nuevos solicitantes de asilo, a pesar de que las autoridades de salud pública condenaron esta actuación. Después de semanas (o meses) enfrentándose al riesgo de secuestros, deshidratación y otros peligros de camino a la frontera, se les dice a los solicitantes de asilo “que se marchen”. En respuesta a esto, miles de personas han levantado campamentos de tiendas improvisados en parques y aparcamientos a lo largo de la frontera entre EE-UU. y México, decididos a cruzar a Estados Unidos en cuanto se vuelva a abrir la frontera. Pero la desinformación, la exposición a las inclemencias del tiempo y la extorsión o los secuestros a manos de bandas organizadas locales hacen que esta sea una situación de vida difícil y peligrosa.

Las comunidades locales están construyendo albergues para acoger temporalmente a los migrantes, pero se han llenado por completo rápidamente. Muchas personas llevan esperando más de seis meses en México, algunas incluso un año y medio. Aun así, mientras esperan que se abra la frontera, no se les permite trabajar legalmente ni ganar el pan para sus familias. No hay muchas opciones.

Casey fundó One Digital World (“Un Mundo Digital”) en respuesta a esta crisis que ocurre en nuestra puerta. Somos un grupo de educadores y activistas apasionados de los derechos de los refugiados, y la única organización sin ánimo de lucro transnacional que trabaja en California y México impartiendo educación digital a los solicitantes de asilo. Hasta ahora, hemos construido tres laboratorios de informática dentro de albergues comunitarios en el norte de México y acabamos de finalizar nuestro primer curso de cinco semanas de alfabetización digital para los residentes. Con acceso a ordenadores y a internet, los refugiados no solo pueden aprender informática básica e inglés, sino también obtener acceso a servicios esenciales como salud pública, vivienda y asesoramiento jurídico pro bono. Nuestra posición sobre el terreno nos ha permitido conectar a los solicitantes de asilo con prestadores de servicios en Estados Unidos, con el objetivo de reducir el tiempo que tarden en integrarse una vez que se conviertan en asilados o refugiados.

Imaginamos un mundo en el que los solicitantes de asilo tienen toda la información y habilidades necesarias para ganar sus casos de asilo e integrarse con éxito en un país nuevo. El acceso digital es un elemento esencial de la integración, y sin embargo pasa a menudo desapercibido. Al llevar ordenadores e internet a los solicitantes de asilo, no solo estamos facilitando la integración futura; también estamos proporcionando acceso a una red de apoyo más amplia de asilados y miembros de la comunidad, que puede cambiar el rumbo de sus vidas.

Melanie Stanek es estudiante de posgrado en la Kroc School of Peace Studies en San Diego, California, y colaboradora de One Digital World. Cree que el acceso a una educación de calidad es un derecho humano y que ningún ser humano es ilegal. Puedes seguirla en Twitter como @mellymary y aprender más sobre One Digital World en onedigitalworld.net.

Este artículo forma parte del número "Empoderar a las diásporas globales en la era digital", una colaboración entre Routed Magazine e iDiaspora. Las opiniones expresadas en esta publicación son las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) o de Routed Magazine.

 

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